Por su intercesión estamos aquí

Mientras realizaba las pruebas preoperatorias, Ana hizo un rápido viaje a São Paulo, durante el cual tuvo la oportunidad de visitar una de las casas de los Heraldos y conversar con un sacerdote de la institución.

 Elizabete Fátima Talarico Astorino

 

Ana Karina Bueno con su hija

De Recife (Brasil) nos escribe Ana Karina Bueno para contarnos la curación de una enfermedad, conseguida por intercesión de Dña. Lucilia:

«Estuve con mi médica para hacerme los exámenes de rutina y, en la ultrasonografía, apareció un aumento en uno de los ovarios. Lo que debería ser seis centímetros cúbicos estaba con cuarenta. La doctora, al desconfiar de la ultrasonografía, por no ser una prueba de tanta precisión, pidió una resonancia magnética con contraste que haría en otro laboratorio de mayor fiabilidad. El resultado no sólo vino a confirmar el primero, sino también indicó que se trataba de un aumento a sesenta centímetros cúbicos. Es decir, estaba diez veces más grande de lo normal.

«La médica me envió al cirujano, quien me comentó la necesidad de extirpar ese ovario e incluso hasta el propio útero, dependiendo de cómo estuviera en el momento de la operación».

Mientras realizaba las pruebas preoperatorias, Ana hizo un rápido viaje a São Paulo, durante el cual tuvo la oportunidad de visitar una de las casas de los Heraldos y conversar con un sacerdote de la institución:

«Le conté todo lo ocurrido, le pedí su bendición y él en ese mismo instante la concedió, rogando la intercesión de Dña. Lucilia».

Al regresar a Recife y concluidos los exámenes preoperatorios le señalaron el inicio del procedimiento quirúrgico:

«Fui hacia la operación pidiendo que ella, Dña. Lucilia, estuviera conmigo. Y para sorpresa de todos —más aún del médico, que no entendía nada— no había ninguna alteración en mi ovario. Estaba en su tamaño normal y podría quedarme embarazada nuevamente si quisiera».

Admirada, le llevó las imágenes de la cirugía a la doctora que antes le había atendido para informarle de lo acontecido:

«La médica se quedó sin saber qué decir cuando vio el vídeo, pues pensaba que yo quería aclaraciones. Me dijo que no sabía cómo explicar el hecho».

Reconocida por el enorme favor obtenido de Dña. Lucilia, afirma: «Sabía perfectamente y no tuve ninguna duda de que fui curada en la bendición que recibí. Por su intercesión estamos aquí y tengo fe de que ella estará ayudándome nuevamente para que mi bebé esté bien de salud».

(Extraído de Revista Heraldos del Evangelio, junio 2021)